Ya hemos visto que una de las hipótesis acerca de los orígenes del poker encuentra las formas primitivas de este juego en Oriente (China, Egipto y Persia) y sus evoluciones en España, Francia, Alemania, hasta que su llegada a Norteamérica y la del joker comienza a configurar el poker que conocemos en la actualidad.
Una segunda hipótesis es la que sostiene que este juego nació Italia, alrededor del siglo XV, en donde su nombre originario era “frusso”, el cual fue adoptado por los ingleses. A estos últimos es a quienes se les atribuye las jugadas que incluyen “comodín”, “pierna”, “full” y, finalmente, “poker”.
Muchos creen que este juego proviene tanto del “primero” que se jugaba en España como del “brelan” francés de la Europa renacentista. De éste último desciende evidentemente el “brag”, el cual incorporó el “farol” o engaño (“bluffing”).
En camino de configurarse el poker tal cual lo conocemos hoy, se tomaron las 52 cartas de la baraja inglesa y se incorporó la jugada de “color”. Por otra parte, en la época de la Guerra Civil Americana -período en el cual el juego se popularizó y se difundió por los soldados-, se conocieron las variantes de poker de descarte, poker descubierto y poker de secuencia, a las cuales se sumó la incorporación de los comodines (1875), el split-pot poker y el lowball -alrededor de 1900- y las variantes con cartas comunitarias.
El furor del poker que surgió en Estados Unidos en la época de la Guerra Civil y el Wild West fue la causa de la expansión del juego hacia el resto de América y Asia, en épocas de guerra.



