Cuando uno acepta una apuesta, asume un riesgo y tiene cualitativamente dos posibilidades: ganar o perder. A estas probabilidades se las puede expresar de dos maneras: en porcentajes o en fracciones.
Hurgamos en el bolsillo del pantalón y damos nuevamente con la moneda, aquella que nos fue tan útil para desentrañar algunas facetas de la personalidad del demonio del azar. Ya no es un secreto que las probabilidades estén ecuánimemente repartidas en un 50% para que salga cara y otro 50% para que salga ceca. Si se quisiera trasladar estos números a fracciones, las posibilidades serían de una en dos: 1/2.
Las chances se expresan de la siguiente manera:
1:1
El número a la izquierda del símbolo representa nuestras posibilidades de que salga cara o de perder; y el que está a la derecha, las posibilidades de que salga ceca o de ganar.
Las chances nos hablan de una proporción o relación entre dos hechos.
Repasemos los tres conceptos vertidos en el ejemplo:
1. Porcentajes: 50%.
2. Fracciones: 1/2.
3. Chances: 1:1.



